ECLIPSE SOLAR 3-OCTUBRE-2.005

 

La mañana del eclipse

    La verdad es que preparé el eclipse con antelación. Cámaras, horarios, termómetro digital, predicciones meteorológicas... desde que supe que, por motivos de trabajo, no me podría desplazar a la zona de anularidad; después traté de pensar en qué tipo de tarea me podría centrar, que tuviera algún interés científico... y no encontré ninguna. Lejos están los tiempos en que un tránsito de Venus establecía la escala definitiva de nuestro Sistema Solar, o que un eclipse total de Sol desvelaba la sutil realidad de la Corona, provocando que ilustres científicos, como nuestro Jorge Juan de Santaella, cruzaran el Atlántico para estudiar tales fenómenos, a menudo arriesgando sus vidas.

    Bien. Quedaba descartado el obtener datos de suprema relevancia para la Humanidad. Pero, después de todo, había que justificar el pedir un día libre en el trabajo, así como hacer que mi hijo no fuera al colegio ese día.

  

  ¿Sabéis?... desde que en 1.968 quedé fascinado por la película de Kubrick "2.001, una Odisea del Espacio", los compases del vals de Strauss "Danubio azul" acompañan a menudo mis actividades astronómicas; he de confesar que a veces sus ecos resuenan bajo la cúpula de mi observatorio, ofreciendo la más delicada réplica que a la armonía de los astros se pueda regalar.

    Y entonces he recordado una cita, de cuando hace muuuuucho tiempo estudiaba Piano, en la que Robert Schumann decía "La música no se hace para ser entendida, sino para ser disfrutada" (Album para la juventud, Op. 68, 1.848). Y entonces decidí cambiar el "medir" por el "sentir", el anemómetro y el termómetro digital por la cara y los brazos, la Toucam Pro por los ojos...

     ...Y me dispuse a disfrutar del Eclipse con mi familia, sintiendo cómo la luz se hacía cada vez más tenue, a la vez que descendía la temperatura, y las sombras eran cada vez más nítidas...

     ... a la vez que la sombra recortada de la Luna ganaba terreno al Sol. El espectáculo de la Naturaleza seguía su curso, con el orgullo de quien sabe que harán falta muchos años para volver a disfrutar de tales aventuras.

      Y me puse a obtener la típica secuencia del eclipse, a medida que se aproximaba al máximo...

     

   

 

 

Y el eclipse seguía su curso...

 

Ante todo, seguridad. Es una pantalla improvisada, pero se puede apreciar el eclipse en toda su magnitud. Es, sin duda, uno de los métodos de observación solar más seguros. La verdad es que se nota la falta de un filtro h-alpha...

 

    Y me vais a permitir una última reflexión (la verdad es que no os queda otro remedio...)

    En un mundo en que resulta difícil discernir entre la realidad y la pantalla de la PS2; donde la Naturaleza cada vez escapa mas a nuestra cotidianeidad, y el futuro del planeta y de nuestra propia especie están en juego, es necesario confiar a las generaciones futuras el amor por nuestro entorno.

   Este no es mas que uno entre los miles de Eclipses pasados y venideros. Consigamos entre todos que algún día, dentro de muchos años, algún ser humano pueda seguir disfrutando de ellos.